La vida de Cerati desde otros oídos

Cuando se alza un ídolo, se trasforma en una especie de entidad mística para sus seguidores. Algo cercano a una deidad en forma humana.

Gustavo Cerati es uno de ellos, aún después de su muerte. Una figura que mucha gente elevó a un nivel superior gracias a su trabajo con Soda Stereo o por álbumes como Bocanada y Ahí Vamos.

La cantante chilena Javiera Mena, seguidora del argentino, no lo conoció en vida, pero siempre guardó una inmensa admiración por su trabajo.

Este año se le encomendó una tarea digna de un fiel fan: recorrer los pasos que alguna vez dio su ídolo y hablar con los que lo tuvieron más cerca para impregnarse de ese espíritu que aún mantienen latente los vivos.

Reinterpretar a Cerati

Mena narró el tercer episodio de BIOS: Vidas que marcaron la tuya, el primer documental autorizado por la familia Cerati. Se estrenó el domingo 25 de noviembre en National Geographic.

Rastreó los lugares que marcaron la vida de Gustavo y lo que ella llama “el factor sorpresa” era poder recorrerlos junto a personas que lo conocieron de cerca. Uno de esos espacios casi mágicos fue un sitio que lo conectó a miles de personas.

“Me impactó ir a River, el estadio que él llenó varias veces con Soda. Ver esa cancha gigantesca, que se agotó en un día en Argentina, era impresionante –recuerda Mena–. Sentir que su música, con una lírica bastante poética, en algún momento también fue masiva, me sorprendió. Me hizo plantearme una pregunta: ¿podría ocurrir esto hoy en día en la cultura en la que vivimos?”.

A lo largo del documental, se visitan las diferentes casas de Cerati: cada una con un nombre diferente. Se narra también la historia detrás de su música, como en el caso de Té para Tres, una canción que el argentino compuso en honor a su padre apenas días después de que él falleciera.

La producción recorrió la historia de Soda y la posterior carrera en solitario de Cerati junto a músicos como Leandro Fresco (tecladista) y Leo García. A ellos se les sumaron los testimonios de Charly Alberti, Zeta Bosio, Shakira y otros más.

Se rastrearon otros rasgos presentes en la música del argentino. Por ejemplo, de dónde venía el misticismo de canciones como Numeral, “le gustaba mucho el estudio de las religiones, la cábala y la numerología”, contó la chilena.

En medio de su exploración, Mena se dio cuenta de que el ídolo que tanto admiraba había escuchado alguna vez las canciones del álbum Esquemas Juveniles que la artista publicó en 2006, algo que le llenó el corazón y corroboró una de sus sospechas: Cerati era un melómeno interesado por grandes clásicos, pero por músicos emergentes también.

“Era alguien que fue muy masivo y que había llegado a algo muy grande, pero a la vez tenía un gusto muy refinado. Tampoco es que sea algo superior el ser refinado, pero él siempre estaba en búsqueda de sonidos que llevaran a una evolución en la música”, dijo.

El padre…

Mena también compartió un plato tradicional italiano con la familia de Gustavo, el hombre, no la estrella. Charló con Benito y Lisa, sus hijos, y junto a ellos revivió algunos momentos que la familia tenía guardados en viejos videos.

Tuvieron la posibilidad de conversar sobre uno de los lados que probablemente menos se conocía sobre él: su faceta como padre.

“Descubrí que era muy tradicional. Siempre quiso armar una familia, pero claro, tenía esta dualidad de querer ser un roquero que andaba por todo el mundo tocando. Eso obviamente le traía preguntas”, señaló la cantante.

Se dio cuenta de que no era uno de esos “genios aislados”, como ocurre en muchos casos. Era un hombre sociable, que se interesaba por la gente y buscaba conocerla.

Ella logró identificarse con él, quien al fin y al cabo era un ser humano; uno que amaba la música tanto como ella. No fue un dios, era Cerati, pero cómo él, quizá, no habrá otro.

Foto: Cortesía Fox.

Foto: Cortesía Fox.

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